Contra la pobreza, lo mejor del café

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Una cooperativa de caficultoras de Colombia logra mejorar sus ingresos con productos de mayor calidad a través de la cooperación con una compañía española.

Esta historia la comenzaron a escribir tres compañeros de facultad en 1990. Ese año Ricardo Oteros, Vicente Arregui y Raúl Gil fundaron en Madrid Supracafé, una empresa nacida de un proyecto que habían desarrollado durante la carrera de Económicas en la Complutense. Oteros viajó a Colombia para llegar a una alianza con Expocafé, una sociedad que exporta afincada en Bogotá nacida de la unión entre campesinos, cooperativas y la Federación Nacional de Cafeteros del país. La idea de los españoles era exportar en Europa café de alta calidad en un momento en que los bares y las casas usaban la variedad robusta, un producto más amargo, con menos aroma y más cafeína que el café arábica, más delicado pero de menor producción.

La pequeña compañía empezó a añadir vínculos con los productores, el elemento más vulnerable de una gigantesca cadena que en el mundo mueve centenares de miles de millones y que, a menudo, paga precios de miseria a los agricultores. En Colombia, además, la producción se veía empañada por la violencia del conflicto armado y los casos de narcotráfico.

 

Fuente: elpais